Tuesday, February 17, 2009
posted by marquiroga at 2:55 PM

Ellos dos adoraban Nat King Cole.
El tenía una valijita llena de magazines -cintas del tamaño de un videocasette que precedieron al casette- donde estaba toda la música de la familia. La caja iba y venía con nosotros adonde fuéramos.
De todas las cintas, ellos casi siempre elegían la de Nat King Cole.
Y nosotras, nosotras dos que éramos chiquitas no podíamos decir nada, estábamos obligadas a escuchar cada una de esas canciones y, sin quererlo, a aprenderlas.
Y
si hoy lo escucho me parece hasta ver el techo crema con puntitos del Taunus rojo de papá, me parece sentir el olor de sus Jockey o de sus 43/70..(porque si, en esos años fumar en el auto delante de los niños no era un pecado), me parece preguntar mil y una vez "cuanto falta...?" escuchando siempre la misma respuesta: "falta menos que antes".. con el fondo de "quizás, quizás, quizás"...



Y agradezco que, además de muchas otras cosas, ellos nos dieron esa linda costumbre de cantar por la vida...!

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Friday, October 24, 2008
posted by marquiroga at 1:07 AM

Cuando Dora y yo eramos chiquitas nuestros papás no tenían casa en el campo (tampoco la tuvieron después).
A cambio, por muchos veranos - los más lindos de la infancia- fuimos propietarios de un sauce a orillas del rio Agua de Oro, a 40 km de casa.

Hace poco, cuando mamá estuvo acá, hicimos un comentario como que esos domingos nos habían pesado, y ella desilucionada nos dijo: pero si se divertían tanto!!.
Y era verdad...
El sábado ellos preparaban todo y el domingo, tempranito, empezaba la carga del auto y la partida antes de las 8.
Foto del rio Agua de Oro. Galería Flckr de Facundo Roca

La primera más complicada del día era la llegada después del estacionamiento, el sauce de nuestra propiedad estaba muchas veces del otro lado del arroyo y hasta allá tenían que llegar todas las cosas que increiblemente entraban en el Taunus: mesas y sillitas de camping y no de esas actuales livianas-de plastico-que entran en una maleta, estas eran de madera, pesaban no poco y si las agarrabas mal hasta te podías hacer mal un dedo; reposeras -para los adultos que ni siquiera el domingo de río renunciaban a la siesta; toallas, la heladera de camping (otra pesantisima) con la carne y la fruta, la canasta con cubiertos, tablitas de madera para el asado, manteles, los bolsos con el cambio para el regreso, etc.
Para llevar todo esto desde el auto hasta nuestro árbol llorón armabamos posta y nos pasabamos las cosas a través del arroyo, evitando de mojarme los pies, algo que detestaba a esa hora de la mañana.

Terminada la posesión oficial de nuestro sauce que quedaban convertido en una perfecta casa y hacían pensar a quien pasara que estábamos alli desde hace años, papá nos mandaba a recoger ramitas para el fuego (el carbón no era suficiente para encenderlo) y recorriamos siempre los mismos senderos volviendo miles de veces con tres ramitas a cabeza. Solo después de esto éramos libres de meternos al agua de la que no salíamos hasta que no nos llamaban para preparar la mesa y cambiarnos antes de comer.
El almuerzo, qué almuerzos!! asados como al lado del río bajo ese sauce ya no existen mas. Un restaurant con parrilla completa y ensaladas de todo tipo, todas las frutas popsibles de estación. Recuerdo que hasta alguna vez alguien equivocó el sal con el azúcar y probamos el asado dulce...!
Después del almuerzo llegaba la fatídica hora y media de la "digestión", que nunca entendí si era verdad o era un pretexto de papá para que ellos pudieran dormir la siesta sin tener que preocuparse porque nosotras estábamos en el río.. Esa hora y media no pasaba mas, era la mas larga y aburrida de domingo. A veces mamá se apiadaba de nosotras y organizaba excursiones a la "alta montaña" (una colinita a orillas del río) para recoger peperina para el mate. Pero nosotras queríamos solo volver al agua!.
Después de la siesta, algunas veces hasta nos recompensaban con algun paseo a caballo. Eran gigantes para cuanto chiquitas eramos nosotras, pero era emocionante!. Hasta cuando el caballo no seguía las órdenes y escapaba a galope con alguna de nosotras arriba.
Un sauce muy parecido al "nuestro". Galeria Flickr de cnvc

Esos domingos no volverán mas, ni siquiera se si nuestro sauce a orillas del rio Agua de Oro estará todavía en pie. Si existe no dudo que hasta el tronco de recordará de nosotros, de esa familia que llegaba todos los domingos de verano y hacía de el su propiedad.

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Tuesday, October 23, 2007
posted by marquiroga at 6:19 AM

En el '81, con 11 años seguramente no llegaba al metro 30 y mi peso rondaba quizás los 30 también.
Musicalmente era casi ignorante y digo casi porque mi hermano Daniel, que en ese momento tenía solo 24 años, a veces traía de casa de sus amigos uno que otro TDK grabado con los últimos hits del momento. La casa estaba llena de ellos, que obviamente usaba solo el, porque Dora y yo aún jugábamos con muñecas, con patines o con despensas de latas viejas de mamá. Muchos de ellos estaban viviendo la segunda o la tercer vida, con un par de tachones sobre el intérprete arriba y con otro nuevo intérprete reescrito, y así una y otra vez.

El reproductor era, hasta ese momento, un objeto extraño en la casa, algo que Dani a veces conectaba con cables extraños de colores a otro similar que traían sus amigos, algo inútil, sin sentido, que provocaba ruidos, en fin, un aparato que estaba completamente fuera de mi campo de interés.
Pero no pasó tanto tiempo... o quizás solo el tiempo necesario para que yo me adueñara de el por completo hasta volver practicamente locos a todos los miembros de mi familia..

Entre los muchos TDK, un día por pura casualidad, escuché una canción que desde el primer segundo hizo clic y por esa cruzé la vereda.
Creo que no pasaron muchos días para que tirara muñecas y cajas vacias de te a la basura y girara el 100 por ciento de mi atención solo al reproductor, al cassete y a Another Bites the Dust, el hit de Queen del 81. No se porqué, pero casualmente en ese período aparecieron en casa también unos auriculares (ahora que pienso quizás fue una compra desesperada de mis papás o de Daniel para evitar sentir la voz de Freddie todo el dia).
Mis tardes fueron por meses siempre dedicadas a la misma cosa: living, reproductor, auriculares pegados a las orejas y yo que cantaba - o gritaba-, en un inglés incomprensible las palabras de Queen.
La compra de los auriculares había traído una tortura inesperada: escuchar la voz de Marcelita que imitaba a Mercury, una y otra vez, porque cuando la canción terminaba se rebobinaba para volver a empezar..
Estoy segura que fue la canción que más escuché en toda mi vida!
Hoy vi el video de Queen en MTV y me llovieron todos estos recuerdos.
Acá se los dejo prestado...






Ustedes se acuerdan de esa primer canción que les sacó la cabeza? Cuál era?

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Thursday, June 21, 2007
posted by marquiroga at 3:36 AM

Ayer pase a visitar a Martín y cuando vi su ultimo post no pude no acordarme de ella..
En el 92 empujada por un increíble golpe de fortuna, me encontré con la posibilidad de cumplir mi sueño de comprarme un autito..
Venía soñandolo de verdad desde hacía mas de un año, pero mis ahorros iban despacito, tanto que a ese paso mi sueño llegaría a cumplirse en no menos de dos años hasta que la varita mágica me tocó y llené la alcancía con justo-justo lo que necesitaba para mi fantástico autito nuevo (nuevo era un buen modo de decir).
Los sueños me venían diciendo que era rojo, medio circular, asi que empezé (con la ayuda de papá) en la búsqueda de un citroen rojo, pero gracias a sus consejos terminé pensando que quizás un Renault 4 era mucho mejor.
Por la mañana abríamos La Voz, llamábamos por telfono y establecíamos un orden de visitas para el resto del día.
Renoletas (como las llamabamos en Argentina) había muchas, algunas desastrosas (mi presupuesto alcanzaba para comprarme algo como máximo del 78!!, de 14 añitos!), otras perfectas con único dueño, hasta alguna con tan pocos kilometros que parecía imposible para casi toda una vida de 4 ruedas, pero para todas había un pero, el color, eran blancos o celestitos tristes o verdes llorones, y como toda girl de 22 años esos colores no andaban para nada bien, y la búsqueda continuó hasta agotar todo vendedor particular y pasar a la inicialmente evitada búsqueda en las concesionarias.
Y llegamos a la primera, el salón era grande y aún me cuesta imaginar como habían hecho para poner los autos tan juntitos ahi adentro, porque el único modo que se me ocurría era que los habían inflado.. y allá adelante, casi escondida porque no era una cosa atractiva para nadie estaba ella: linda linda y roja como en mis sueños. Me giré, mire a papá cuya paciencia no tenía límites para ayudarme, se la señalé allá lejos a más de 35 metros y le dije: quiero esa, al mejor estilo de nena caprichosa insoportable!
Y fue esa, la que quería, la que soñaba, que me llevé a casa un par de días depués.

Las clases de manejo que papá nos había dado entre los 12 y 15 años ayudaban como base, pero hacía mucho que no me sentaba de frente a un volante, ahora tenía la posibilidad de hacerlo sola y eso era como aprender todo de nuevo. Con mucha paciencia y citrerio establecía límites geográficos a mi aventura, primero las manzanas de casa, sin pasar ni la Jerónimo Luis de Cabrera, ni la Roque Saenz Peña, después el resto de Alta Córdoba, hasta que pocos meses después con la compañía de Laura (no la misma de siempre, sino otra, también amiga) nos fuimos hasta Mina Clavero por las Altas Cumbres para descubrir que habíamos hecho todo el trayecto de las sierras con las pendientes pronunciadas y sin líquido de frenos...!
Esta fue la historia de mi primer autito y esta la única foto de esa super renoleta que tengo conmigo!

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Wednesday, June 06, 2007
posted by marquiroga at 8:48 AM

Cuando era chiquita soñaba con llegar a ser bailarina de danza clásica.

Durante dos años fui a una escuela de danzas, pero mientras Dori había elegido clásica, mi elección había sido el español. Creo que me atraía mas el temperamento de una mujer que usaba tacos rojos, castañuelas y aparentaba carácter en los movimientos que la delicadeza de la bailarina clásica y como muchas cosas de nuestra personalidad ya tienen el sello desde que somos niños seguí esa línea después en la vida, aunque en la escuela no duré más de dos años por falta de presupuesto familiar.

A pesar de todo eso soñaba con bailar en puntas de pies en un escenario con un bailarín... . Y hacía pruebas en la vereda del supermercado al lado de casa, en el patio, de frente al espejo.. (sueños de niña!!), hasta que un día, sin quererlo, de ese sueño me olvidé.

En la primera adolescencia, el sueño era un poco mas desarrollado, mas intelectual. Me iba muy bien en matemáticas en la escuela, resolvía los problemas mas difíciles en tiempos inimaginables (me pregunto donde quedó esa facilidad!) y entonces el sueño era convertirme en astrónoma. Estaba decidido, apenas terminara la escuela estudiaría astronomía y descubriría nuevas estrellas!!

Como estos tuve otros muchos sueños, a cada uno de ellos los alimenté un poquito, con alguna facilidad, con algo de esfuerzo, con una pizca de emoción.

Ahora, mientras terminaba este día de trabajo, me vino a la mente una nena, flaquita, pequeña que se ponía de puntas de pie en la vereda de casa tratando de dar giros en si misma. Y me acordé de ese primer sueño.

Quien me cuenta alguno de los suyos?

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Thursday, March 15, 2007
posted by marquiroga at 7:00 AM

Se acuerdan de estos no?

Fueron casi las primeras versiones de Windows y Word que usé . Y me parecían una maravilla después de mi maquina de escribir eléctrica.
Las imágenes las tenía en la memoria, y pensé que ahí las habría conservado para no verlas nunca mas (al menos en vivo y en directo!).


En este mundo de constantes cambios tecnológicos el volver a ver en la pantalla la versión de un programa que tiene 12 años, y que ya fue superado con 7 versiones, podría suceder solo en un film del tipo Volver al Futuro.
Pero hoy me vi de frente a ellos otra vez, y juro que me pellizcaba para creerlo!!
Y no estoy hablando de la casa de un amigo, de una oficina triste y olvidada de una empresa que quiso partir y nunca lo logró.. esas pantallas las vi en una oficina en el centro de Roma, en Plaza Barberini, un edificio estupendo, antiguo donde está la sede del Consulado argentino en Roma!!!!

Lo sabía, no es la primera vez que paso horas de permiso en el trabajo, para visitar el Consulado, por el cambio de domicilio o la conversión del permiso de conducir, el nulla osta para casarme, la renovación del pasaporte.. pero cada vez que voy espero encontrarme con una transformación.

Quizás un pantalla plana con Windows Vista sería mucho, pero espero no encontrar esa máquina de escribir Olivetti en uso, ni las pcs 486 con estos programas. Espero, además que no me pidan siempre las mismas cosas: nombre del padre, de la madre, ultima dirección en Argentina, dirección en Italia... etc.

Cuesta tanto renovarse?.... Hasta pensé en esa vieja computadora con Windows 2000 que con Máximo dejamos de usar porque no nos servía mas.. (y no se donde fue a parar)!
Y si se organizara una especie de Caritas para darle un aire de modernidad al Consulado de Roma? Quizás solo de ese modo los empleados (que confieso, siempre fueron muy amables y atentos) podrían trabajar con mayor comodidad!

Pero quizás el dinero se gasta en otras cosas mas importantes!


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